España – Galicia – Corcubión – Parte II (Es)
Al día siguiente jueves nuestro increíble guía empezó el tour llevándonos a Muxia. Un pueblo en la costa de la muerte donde Tino intento encontrar a un amigo suyo del colegio que no veía en años. Después de preguntar por ahí consiguió su numero de teléfono y se vino a tomar algo con nosotros. Un reencuentro de amigos de la niñez súper bonito y un hombre encantador que nos aconsejo lo que ver en Muxia.
Siguiendo los consejos nos fuimos a ver el Faro de Muxia que esta junto al Santuario de la Virgen de la Barca. El Santuario es una visita imprescindible por el misticismo que le rodea, ya que la leyenda cuenta que fue aquí donde la virgen llego en una barca para infundir ánimos al apóstol Santiago. El templo se encuentra sobre los restos de una ermita del siglo XII, aunque ha sufrido numerosas reconstrucciones a lo largo de los años. Después del desastre del Prestige en el 2002, en el 2003 se levanto a escasos metros del santuario un monolito llamado A Ferida (La Herida) de 400 toneladas y 11 metros de altura para homenajear a los voluntarios que trataron de frenar el desastre ecológico del Prestige.
De aquí la idea era ir a comer al pueblo de Camariñas pero cuando Tino llamo cerraban la cocina a las 3 y no llegábamos, por lo que paramos en una venta en el camino muy chula, y comimos el menú del día por 10 euros, donde compartimos los primeros entre todos, ensalada mixta, fideos con almejas y alitas de pollo y de segundo compartimos churrasco y cerdo con salsa de champiñones. Donde nos tomamos de postre unos chupitos de orujo de hierbas para hacer la digestión y donde la camarera le tiro los tejos a Tino durante la comida jajajaja.
Finalmente llegamos a Camariñas, un centro pesquero importante y conocido en toda España por el encaje hecho a mano de las mujeres, llamadas las palilleiras. Al noroeste se encuentran los impresionantes acantilados del cabo Vilán, un área natural protegida.
Desde aquí Tino nos llevo a Camelle, un pequeño y bello puerto marinero que conserva en sus calles el encanto de antaño y que se encuentra en el corazón de la costa de la muerte. Aquí en la punta del muelle nos encontraremos uno de los museos más curiosos de Galicia: un museo de piedras de las más diversas formas y colores que durante muchos años creó un personaje llegado desde Alemania y que se quedó cautivo de estas tierras: Man, el alemán de Camelle. Era un hermitaño y escultor que paso la mayoría de su tiempo construyendo esculturas en la playa. En noviembre del 2002 cuando el desastre del Prestige destruyo el ecosistema del área, se dice que Man murió tres días después de melancolía.
Y desde aquí nos fuimos a Arou, un pequeño pueblo orientado a mar abierto en el corazón de A Costa da Morte, con una hermosa playa de limpias aguas. Donde nos tomamos unas cervezas con las tapas de queso y jamón serrano que nos pusieron.
Y para terminar el día volvimos a Corcubión a un bar monísimo con la terraza en un hórreo donde terminamos el día con mas tapas de la casa y con Asha jugando con los camareros. Un día genial gracias a Tino.
Y al día siguiente viernes nos fuimos a casa de Tino a ducharnos y despedirnos de el y hacer nuestro camino a Guntin en Lugo, pero terminamos en Porto Marín, y eso lo veréis en el siguiente post.
Muchas gracias a Tino por todo, es un encanto e hizo nuestra estancia y recorrido por la costa de la muerte toda una aventura. Nos lo pasamos genial y esperamos verle pronto en Marbella!































































