Grecia – Arkoudi (Es)

Arkoudi es un pintoresco pueblo costero que ofrece auténticas tabernas griegas y bares de playa muy monos. Para nosotros el pueblo más bonito que hemos visto hasta ahora. Las tabernas son geniales y tienen vistas increíbles. Incluso la pequeña iglesia era preciosa por dentro. ¡Nos encantó!

Donde quedarse

Nos quedamos en la Taberna Faros (37.845014, 21.109995 lat, long) que dispone de un área para autocaravanas en su aparcamiento. La taberna tiene las mejores vistas del pueblo y nosotros tuvimos la suerte de aparcar con vistas a la playa. Cuesta 10 euros sin electricidad y 15 euros con electricidad al día. Nosotros no usamos la electricidad. Dispone de toilet, agua potable para llenar el tanque, baño químico y una ducha externa con agua caliente. La ducha nos encantó, fue toda una experiencia nueva. Los encargados son una pareja austríaca muy simpática con la que tomamos algo por las tardes. Tienen dos perros encantadores, Sunny, una cachorrita, y Rico, un macho de dos años súper travieso. La taberna es bastante cara. Íbamos a comer allí un día, pero el dueño no estaba, así que al final nunca comimos allí, lo cual nos ahorró dinero. La taberna está en el pueblo, así que puedes recorrerlo a pie, además de ir a las tiendas y a la playa. Conocimos a Sophie y a su marido, una pareja francesa encantadora. Sophie hablaba muy bien español e inglés. Esperamos volver a verlos en Francia.

Que ver

Todo el pueblo es precioso. Nosotros nos fuimos andando y paramos primero en una taberna chulisima a la que llegabas bajando un callejón súper empinado. Desde allí las vistas son increíbles. Decidimos volver a tomar y comer algo otro día.

Continuamos explorando el pueblo, pasando por otros bares y casas típicas hasta llegar a la Iglesia de San Nicolás, preciosa por dentro. La iglesia es lo que queda del Monasterio de San Nicolás, fundado en la época bizantina y destruido durante la ocupación italo-alemana en 1942.

Acabamos en la playa de arena fina, donde hay chiringuitos con tumbonas y sombrillas.

Qué hacer

Disfrutamos de la playa en las hamacas, tomando un café helado llamado Fredo (típico de Grecia) e intentando nadar. Pero el agua estaba bastante fría.

Otro día cruzamos las rocas para ver qué había al otro lado y descubrimos un hotel con una piscina enorme y un bar donde nos dijeron que podíamos usarla si tomábamos algo. Nos gustó más nuestra playa en el pueblo.

Y como dijimos, fuimos a comer al Restaurante Hipocampus porque era monísimo. Decidimos probar las sardinas porque nos encantan, pero estuvimos un poco decepcionados porque las pusieron abiertas y no al espeto. Pero nos sirvieron un pan delicioso con tomate. La comida completa, incluida una jarra de vino blanco, nos costó 17 euros.

Dejamos este precioso pueblo y nos fuimos a Palouki, un pequeño pueblo conocido por su belleza paisajística, que podréis ver en el próximo blog.

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