Grecia – Kato Alissos (Es)

Kato Alissos es un tranquilo pueblo costero en el noroeste del Peloponeso. Es conocido por sus playas vírgenes con vistas al golfo de Patras y por ser un refugio ideal en plena naturaleza para campistas y viajeros. Cuando visitamos el pueblo, casi todo estaba en obras, así que no era muy bonito, pero las playas de los alrededores y el pequeño puerto de Alikes son maravillosos.

Donde quedarse

Nos quedamos en el Camping Kato Alissos (38.149899, 21.5774 lat, long), a 2 km del pueblo y junto a la playa. El camping nos costó 17,50 euros sin electricidad; con electricidad son 21 euros al día. A la entrada del camping se encuentra la zona de carga y descarga de agua, pero hay grifos de agua potable fuera de cada servicio, por lo que se puede llenar el tanque de agua en ellos. Las instalaciones del camping incluyen duchas (con excelente presión y agua caliente), aseos con asiento y papel higiénico, una zona para lavar platos con agua caliente y una lavadora que cuesta 5 euros. Las parcelas más grandes están en el centro. Tiene wifi gratis, pero a veces se desconecta. La recepción del móvil es excelente. Tiene una pequeña tienda donde puedes comprar pan y pedir comidas preparadas. Tiene un restaurante con vistas increíbles, pero estaba cerrado cuando fuimos, lo cual fue una pena. El restaurante cuenta con un precioso olivo centenario y unas escaleras que bajan hasta la playa. La dueña es majísima y nos dijo qué visitar, a qué playas ir y dónde comer buen pescado. Fue ella quien nos recomendó ir a Alikes. ¡El camping se ha registrado en nuestro blog!

Que ver

Fuimos al pueblo en la moto, pero todo estaba en obras, no era bonito para sacar fotos. Lo que hicimos fue aprovechar y hacer la compra. Le preguntamos a la dueña del camping qué podíamos ver y dónde podíamos comer, y nos recomendó ir a Alikes. Es un pequeño puerto pesquero a unos 15 minutos en moto. De camino paramos en una playa donde había un bar llamado «El Verano», una pena que aún no estuviera abierto.

Nos encantó Akyles. Es un pequeño puerto con una iglesia y unas tabernas muy chulas.

Siguiendo la recomendación de la dueña del camping, decidimos almorzar en una de las preciosas tabernas. Queríamos comer sardinas, pero la camarera nos dijo que no tenían porque no había muchas para pescar. Nos recomendó probar lo que llaman anchoas fritas, que son como boquerones, y el bacalao fresco. Y eso es lo que hicimos. ¡El bacalao estaba buenísimo! Las anchoas fritas estaban buenas, pero pensamos que los boquerones están mejores. La comida con una jarra de vino blanco nos costó 27 euros.

Nuestra siguiente parada fue en Mprinia, a la Taberna Ionion Blue, un chiringuito muy apreciado por su cocina tradicional griega y su ubicación privilegiada, que podréis ver en el próximo blog.

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