Grecia – Marathopoli (Es)
Marathopoli es un pequeño pueblo pesquero en la costa occidental del Peloponeso, conocido por sus preciosas tabernas donde se puede comer pescado y marisco frescos. La isla de Proti se encuentra justo enfrente del pueblo. No hay playa en el pueblo, pero se puede acceder al mar a través de pasarelas con escaleras, lo que resulta ideal para practicar snorkel y ver tortugas. Nos encantó el pueblo, donde la gente es súper simpática y las tabernas frente al mar son preciosas.
Donde quedarse
Nos quedamos en el Camping Proti (37.067299, 21.579201 lat, long) enfrente de la playa y a 10 minutos a pie del pueblo. El camping acepta la tarjeta ACSI y ofrece un 10 % de descuento si te alojas una semana. Nosotros pagamos 18 euros al día sin electricidad, ya que las parcelas están a la sombra bajo un techado. Las parcelas son grandes. Elegimos una orientada hacia la piscina, con techo y fácil acceso. Las instalaciones están a la entrada junto a la recepción. Cuenta con una zona para lavar los platos con agua caliente, baños con asientos y papel, y duchas con agua caliente, aunque la presión no es muy alta. La zona de llenado y vaciado de agua se encuentra en la entrada del camping, al igual que el punto de vaciado de inodoros químicos. Lo mejor del camping es su piscina enorme, con hamacas y sombrillas y un bar con terraza para tomar algo. La piscina está abierta al público mientras consuman algo. Los empleados son majísimos y nos dejaron usar la nevera y el congelador del bar. Junto a la piscina hay una puerta que da a la playa y permite acceder al pueblo. Disfrutamos mucho nuestra estancia aquí, donde conocimos a una pareja alemana con la que tomamos algo, y esperamos volver a verlos.
Que ver
El paisaje que incluye la isla de Proti y el pueblo con sus encantadoras tabernas. Así que nos fuimos andando al pueblo, tomando fotos de la isla hasta llegar al pequeño puerto. El puerto es encantador con dos gansos que viven allí.
Pasando el puerto, está la calle enfrente del mar llena de tabernas chulísimas. La que más nos gustó es la primera taberna que tiene dentro una tienda hippy muy cara.
Luego fuimos al interior del pueblo, donde vimos la iglesia. Cuando fuimos a comprar pan y fruta, en una tienda nos dieron a probar sandía y melón. Los dueños encantadores: uno hablaba igual que mi cuñado Paco. Compramos una sandía que estaba buenísima y nos regalaron el melón.
Qué hacer
Practicar esnórquel y nadar con las tortugas. No vimos tortugas, pero sí un montón de peces de colores y arrecifes de coral. Disfrutamos muchísimo.
Disfrutar de la piscina: relajarse en las tumbonas, darse un chapuzón y tomar algo en la terraza.
Viendo a España en el mundial en una de las tabernas del pueblo.
Dejamos este encantador pueblo —que disfrutamos muchísimo— y nos dirigimos a Kryoneri y a la taberna Nostos Beach, un popular establecimiento junto al mar famoso por su ambiente relajado y sus instalaciones de vóley-playa y ping-pong; todo ello lo podrán ver en la próxima entrada del blog.













































































