Francia – Saint-Tropez (Es)
Lo único que sabíamos de Saint-Tropez era su fama de glamour y lujo en la Riviera francesa, por lo que teníamos que ir a verlo. Esperábamos un pueblo lleno de lujo y nos encontramos con un pueblecito pesquero muy normal. Un puerto con algunos yates de lujo y tiendas todas de marca y diseñadores, pero por lo demás, es bastante rústico. De hecho, nos gustó que no fuese tan lujoso, ya que así tenía una atmósfera más auténtica. Hemos visto pueblos más bonitos.
Donde quedarse
Nos quedamos en el Camping Tamaris (43.23948, 6.660526 lat, long) porque era el sitio más cercano para visitar Saint-Tropez en moto. El camping cuesta 25 euros con electricidad incluida, en temporada baja. Habíamos reservado el día anterior, pero cuando llegamos vimos que los sitios eran demasiado pequeños para nosotros. Tuvimos que aparcar en una zona justo a la entrada donde estábamos solos. El área para vaciar y llenar agua está al lado del baño, por lo que solo puedes vaciar o llenar el tanque si estás aparcado cerca. Nosotros no pudimos. Las instalaciones son viejas. Los baños tienen asiento pero no papel. Las duchas están calientes si la usas cuando nadie más la está usando, si no, el agua está templada. Hay wifi, pero solo por 10 minutos y la señal 4G no es muy buena. Los cubos de basura están fuera del camping, en el aparcamiento de enfrente. Lo único bueno de este camping es que está cerca de Saint-Tropez y junto a la playa. Nos pareció carísimo para lo que ofrece. En primavera sube a 38 euros al día y en temporada alta a 54 euros.
Que ver
Nos fuimos en la moto y aparcamos al lado de la plaza principal porque nos dijeron que había un mercadillo. El mercadillo estaba bastante bien, aunque más caro que cualquier otro mercado callejero en el que hemos estado. Precios de 10 euros para arriba. Pero con puestos de comida baratos.
Nos metimos por los callejones del casco antiguo donde pasamos por el ayuntamiento y la Iglesia de la Asunción, que estaba cerrada y no pudimos ver por dentro.
Por un callejón llegas al puerto, en la esquina hay un monumento a los marineros británicos y americanos que murieron en la Segunda Guerra Mundial y un torreón muy chulo. Recorriendo el torreón hay vistas de la playa.
El puerto es el centro del pueblo, lleno de restaurantes, tiendas y turistas. Tiene algunos yates de lujo y veleros impresionantes.
Al otro lado del puerto se encuentra el Museo de Arte Moderno, la oficina de turismo y el faro. Desde este lado se pueden sacar fotos espectaculares del pueblo y el puerto.
Y con Saint-Tropez nos despedimos de Francia, al día siguiente cruzamos a Italia, donde nuestra primera parada es San Lorenzo al Mare, un encantador pueblo costero con un pintoresco casco antiguo, que podréis ver en el próximo blog.


























































