Francia – Beaucaire (Es)

Beaucaire, ciudad de arte e historia famosa por sus antiguas ferias que atraían multitudes en los siglos XVII y XIX, se encuentra junto al río Ródano. Ha conservado numerosos monumentos bellos de su rico pasado comercial.

Donde quedarse

Nos quedamos en el área gratis para auto caravanas del pueblo (43.806235, 4.637203 lat, long), la cual tiene zona para carga y descarga de aguas grises y negras. Si quieres electricidad y agua tienes que comprar fichas en la oficina de turismo, 2 euros por electricidad. Nosotros nos quedamos un día pero no usamos los servicios. Esta ha un paseo del centro histórico. Hay solo 7 plazas, por lo que es mejor llegar por la mañana temprano. Lo recomiendo para ver el pueblo.

Que ver

Nosotros nos fuimos andando con Asha al centro histórico, cruzas un puente donde hay unas vistas preciosas al rio con sus barcazas y ya llegas al centro histórico donde descubres sus plazas y calles salpicadas de casas antiguas y casonas particulares de los siglos XVII y XVIII. Estos últimos incluyen el Hôtel de Clausonnette, el Hôtel de Margallier y el ayuntamiento.

Con vistas al centro histórico desde lo alto de una colina, el castillo medieval, construido en el siglo XI y parcialmente desmantelado en el siglo XVII por Richelieu, fue la residencia de los condes de Toulouse y de los señores de Beaucaire. Hoy en día, sus ruinas, incluidas la torre poligonal, la torre de esquina redondeada, los muros cortina y la capilla románica, son un recordatorio de sus días de gloria.

De vuelta en el centro histórico te encuentras con la colegiata de estilo barroco de Notre-Dame-des-Pommiers y la plaza de la República, que tiene un encanto especial con sus arcos antiguos, sus bonitas fachadas, su fuente y sus plátanos. Estaba abierta por lo que pudimos verla por dentro.

Que comer

Luego volvimos a la plaza central que habíamos pasado de camino al castillo y que es muy bonita y llena de restaurantes y decidimos almorzar en el restaurante L’Instant Bonheur, donde el dueño era de Almería por lo que hablaba español, aunque no muy bien, se le había olvidado bastante ya que llevaba cincuenta y tantos años en Francia. Pero pudo traducirnos los platos del día que fue lo que comimos a 11 euros. Ben pidió el típico quiche de setas con habas y ensalada y yo un plato de arroz con frijoles al curry, panceta, habas, ensalada y calabacín que estaba buenísimo!

Y al día siguiente, a 5 minutos conduciendo llegamos a Tarascon, en las orillas del Rhone, que tiene no menos de veintiséis sitios clasificados como Monumentos Históricos, lo cual podréis ver en el próximo blog!

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