Francia – Aire-sur-la-Lys (Es)

Aire-sur-la-Lys es muy parecida a Arras, pero nos gustó más. Es un pueblo encantador y lleno de historia, con un campanario declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, una impresionante arquitectura flamenca y preciosos canales.

Donde quedarse

Nos quedamos en el área de camping-car del pueblo (50.643972, 2.407624 lat, long) justo en el precioso puerto y a 10 minutos a pie del centro. El sitio es precioso, con vistas impresionantes al puerto y al canal. Nos encantó. Es como un camping: tiene electricidad, baños, duchas y un área para lavar los platos. Además, zona de llenado y vaciado de aguas. Lo único que le falta es una lavadora. Cuesta 15 euros al día todo incluido. La entrada es bastante estrecha, ya que se accede a través de un puente; no la recomiendo para autocaravanas de más de 2,5 metros de ancho. Decididamente volveremos; es un sitio encantador, como veréis en las fotos.

Que ver

Primero vimos el precioso puerto ya que estábamos justo allí. Desde el puerto, seguimos el canal del río L’Oduel hasta llegar al centro.

Siguiendo el canal llegas a un sitio precioso donde se encuentra la Capilla Beaudelle, construida en 1868 y declarada monumento histórico en 2003. Actualmente, en la capilla, se encuentra la oficina de turismo donde hay bicicletas que puedes tomar prestadas gratis.

Seguimos caminando hasta llegar al famoso campanario, un monumento de 58 metros de altura que data de 1724 y está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que se eleva sobre la gran plaza adoquinada. En esta plaza se encuentran también el ayuntamiento, que destaca por su enorme tamaño, y el palacio de justicia de estilo renacentista flamenco, construido en 1600.

De camino a la Colegiata de San Pedro, nos encontramos con el molino de los militares discapacitados, construido en 1682. La rueda actual, instalada en 1996, tiene el mismo diámetro (5,20 metros) que la de 1970.

Llegamos a la Colegiata de San Pedro, pero estaba en construcción, por lo que solo pudimos verla por fuera. Es un destacado monumento religioso conocido por su majestuoso órgano y sus impresionantes techos abovedados con motivos estelares.

Finalmente paseamos por Les Ballastières: un tranquilo espacio natural local, ideal para un paseo relajado muy cerca del centro.

Dejamos este hermoso pueblo y nos dirigimos a Grand-Fort-Philippe, un lugar encantador para disfrutar de la arquitectura típica de la región y de la naturaleza, que podréis ver en el siguiente blog.

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