España – Córdoba – Montilla (Es)
Montilla, es una pequeña población situada en la Campiña Sur andaluza, rodeada de viñedos y olivos. Se funda como tal en el siglo XIII y hasta 1371 no se consolida como municipio independiente. En 1846 Edgar Allan Poe publicó «el barril de amontillado», un relato de suspense con una bodega como lugar clave de la historia. Ese vino es el amontillado, un vino de alta gradación alcohólica, nacido en la zona de Montilla en el siglo XVIII.
Donde quedarse
Nos quedamos en el área para auto caravanas del pueblo (37.588538, -4.633818 lat, long), el cual es un aparcamiento gratis compartido con coches. Tiene para llenar y vaciar las aguas grises y negras, y es llano. Al lado de un parque muy bonito y a 5 minutos del centro del pueblo. Lo único malo es que hay un pitido toda la noche, lo cual me han dicho que es para ahuyentar animales de los campos de cultivo, yo no pude dormir en toda la noche, por lo que solo nos quedamos un día.
Que ver
Nosotros lo primero que fuimos a ver es El Castillo-alhorí que se encuentra en lo alto de la la colina sobre la que está construida la localidad. Antes de llegar a la entrada al Castillo y su yacimiento arqueológico ubicado a 400 metros sobre el nivel del mar, te encuentras con la iglesia de Santiago. El castillo edificado en 1722 sobre un antiguo castillo tiene en cada una de sus esquinas unos pequeños torreones que sirven como memoria al antiguo castillo. En esta zona se encuentra también la oficina de turismo que se encuentra en el antiguo Palacio o Casa del Dios Marte.
Luego fuimos a ver la Plaza de la Rosa es considerada como punto de encuentro en la localidad, rodeada por edificios de especial relevancia, como la Tercia, el teatro Garnelo y la Ermita de la Rosa.
Luego vimos la Basílica de San Juan de Ávila que es una basílica pontificia menor, dedicada a San Juan de Ávila, patrono del clero secular español y doctor de la Iglesia desde octubre de 2012 y en ella se albergan sus restos, guardados en el «Arca del Testamento».
Pasando el mercado del pueblo te encuentras con la casa del escritor e historiador peruano el Inca Garcilaso de la Vega, cuya casa-museo es una de las principales atracciones de la localidad. Y volviendo hacia el centro se encuentra el Museo Garnelo dedicado al pintor José Garnelo, ubicado en la Casa de las Aguas que es un edificio señorial del siglo XIX, de caracteres neoclásicos cuyo nombre procede por contener los primeros depósitos para la distribución de agua potable de la ciudad. Nosotros no pudimos ver el museo porque era lunes y es el día que cierra.
En nuestro camino al Restaurante Don Quijote que nos había recomendado mi cuñado, nos encontramos con el Mural Amontillate, un mural dentro de la ruta de murales de Montilla y que hace referencia al vino. Y nos fuimos a almorzar al Restaurante Don Quijote, donde compartimos el típico Crispín que nos recomendó mi cuñado y que solo lo encuentras en Montilla. Es una especie de flamenquín hecho a base de rosada o de merluza, relleno de bechamel rebozado y frito y con salsa rosa en lo alto. También compartimos el Quijotín, que es como un san jacobo con salsa de champiñones. Tengo que decir que las dos cosas estaban buenísimas, sobre todo el Crispín. Recomiendo mucho este restaurante si vais a Montilla.
Y así terminó nuestra visita a Montilla, al día siguiente nos fuimos a la provincia de Ciudad Real, a la granja de nuestra amiga Carmen, donde nos llevó de turismo al pueblo de Viso del Marques y a una fábrica de frutos secos, todo lo cual podréis ver en el próximo post!










































