Francia – Honfleur (Es)
Fuimos a Honfleur porque leí que era uno de los pueblos más bonitos de Normandía. Merece la pena visitarlo. Es un puerto pesquero, comercial y deportivo, todo en uno. Lo que más impresiona es su Puerto Viejo (Vieux Bassin) y El Sitio de la Lugartenencia, que son los símbolos icónicos de Honfleur. Fantásticas son también sus calles empedradas, sus fachadas con entramado de madera, sus pequeñas galerías de arte y sus restaurantes tradicionales.
Donde quedarse
Nos quedamos en el área de pago para autocaravanas (coordenadas: 49.419573, 0.241935) cerca del centro. El área está dividida en dos secciones: una pavimentada, con barrera y electricidad, y otra sin pavimentar ni servicios. La zona pavimentada cuesta 20 euros al día y la zona sin pavimentar 14 euros. Nosotros nos quedamos en la zona con electricidad donde hay dos zonas para vaciar aguas y agua potable. Se paga al salir. Lo mejor del lugar es su ubicación: está al lado de un parque muy bonito, con un restaurante donde se puede comprar marisco y súper cerca del centro.
Que ver
Hay un montón que ver en Honfleur. Caminamos hasta el centro de la ciudad y llegamos a la plaza San Leonard, un lugar estupendo con una estatua dedicada a los caídos por Francia. Detrás de la plaza está la parroquia de Nuestra Señora de la Costa Florida. La iglesia estaba abierta y pudimos verla por dentro.
Nos metimos por las calles del pueblo, donde vimos las fantásticas casas con fachadas de entramado de madera y las tiendas que vendían el típico brandy de Calvados, hasta llegar a la famosa calle de las Petites Boucheries. Es una calle histórica, estrecha y empedrada, situada en el corazón del medieval Quartier de l’Enclos. La calle debe su nombre a su historia del siglo XVII, cuando se permitió a los carniceros locales construir pequeños puestos auxiliares o casetas fuera del mercado principal para exhibir y vender carne.
Después, fuimos a ver el parque urbano, donde se pueden admirar las obras del famoso artista francés Réham, así como las cubas de tintura y toda una red de canales.
Y nos fuimos hacia el puerto viejo, un pintoresco puerto del siglo XVII rodeado de casas altas y estrechas —con entramado de madera y fachadas revestidas de pizarra— y yates atracados. Es el centro de verdad del pueblo, lleno de tiendas, bares y restaurantes. En un lateral se encuentran el Museo de la Marina y el ayuntamiento en una plaza con un carrusel. Y al otro lado, se encuentra el monumento histórico La Sainte Bernadette, dedicado a artistas. Fuera de este edificio había una obra impresionante donde tomamos varias fotos.
En la esquina del muelle te encuentras con el Hotel du Cheval Blanc, construido en el siglo XVIII. Era una posada de postas y parada de la diligencia.
Pero lo que más nos gustó es la plaza donde se encuentra la iglesia de Santa Catalina: la iglesia de madera más grande de Francia, construida por carpinteros de ribera en el siglo XV con un campanario separado.
Volvimos al puerto viejo, donde vimos que el carrusel era del año 1900. Recorrimos el lado del puerto donde se encuentra el faro.
Pasamos por el restaurante/tienda de mariscos, con precios muy asequibles, y recorrimos el parque junto al río que conduce a la zona de autocaravanas.
Al día siguiente nos fuimos a Cabourg, famoso por su playa, su largo paseo marítimo, su arquitectura y su vida cultural, que podréis ver en el siguiente blog.



























































































































