ESPAÑA – Llodio (Es)

Fuimos a Llodio en el País Vasco para ver a mi primo Luis Miguel y su familia, y descubrimos que es la segunda ciudad más grande de la provincia de Álava. Está situada entre montañas y atravesada por el río Nervión, por lo que el paisaje es muy bonito. La ciudad está muy animada con muchos bares, restaurantes y un parque en el centro, combinando el entorno rural y urbano.

Donde quedarse

Nos quedamos en el área para autocaravanas de la ciudad (43.153999, -2.97615 lat, long), la cual es gratis y está al lado de las piscinas municipales. El punto de agua y de vaciado se encuentra a 200 metros del área en la puerta de las piscinas. Tiene electricidad que funciona con fichas que compras en una máquina que se encuentra donde el punto de agua. Las fichas cuestan 3 euros por una hora. En el área hay cubos de basura. El aparcamiento es muy amplio y con mucho espacio. Dormimos con otra autocaravana y dos campers. Las vistas desde el área son preciosas, ya que dan a la montaña y hay caballos y burros en los alrededores. Yo me lo pasé muy bien hablando con los locales y viendo los burritos. Por cierto, un hombre estaba poniendo algo entre las piedras que forman la cerca del estacionamiento. Le pregunté qué hacía y me dijo que estaba plantando semillas para que las plantas crecieran. Me pareció genial.

Que ver

Nos recogió mi primo Luis Miguel y su mujer y nos llevaron a tomar unas copas y unas tapas típicas donde nos juntamos con sus hijos, a los cuales no había visto desde que eran pequeños.

Los veinteañeros se fueron a juntarse con sus amigos y Luis Miguel y su mujer nos llevaron a ver la ciudad; empezamos en la plaza central donde se encuentra la Iglesia de San Pedro de Lamuza y el Ayuntamiento.

Desde allí fuimos a la plaza donde ponen el mercado, en frente cruza el río Nervión y se encuentra la estación de tren que se aloja en un edificio histórico y es muy bonito.

Luego fuimos a ver el parque que es precioso, con flores de colores, una fuente y estatuas. Para mí lo más bonito de la ciudad.

Terminamos la visita yendo al casco antiguo, una zona de calles estrechas llenas de tiendas vendiendo los productos y los trajes típicos del área que mi primo y su mujer nos explicaron. El casco antiguo es la zona de bares y restaurantes, donde nos tomamos unas copas en un bar muy chulo.

Terminamos el día cenando en casa de mi primo, donde Ben probó lengua de ternera en salsa de tomate y le encantó. Nos ofrecieron un vino típico de la zona y un queso delicioso que nos regalaron para llevar. Muchas gracias a mi primo y su familia por todo, los cuales son geniales y a los que volveremos a visitar con más tiempo.

Al día siguiente dejamos el País Vasco y nos dirigimos a Miranda de Ebro en Castilla y León, que tiene de todo, desde antiguas ruinas romanas hasta estructuras medievales, ¡que podréis ver en el próximo blog!

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