Francia – Mulhouse (Es)

Mulhouse es el centro creativo de Alsacia. Su proximidad con Alemania y Suiza ha influido en su patrimonio histórico: en sus museos, monumentos y dinamismo. Varios museos dedicados al automóvil, al tren y a textiles rinden homenaje a su alma industrial.

Donde quedarse

Nos quedamos en el Camping de I’lll (47.734699, 7.32427 lat, long) a 2 Km del centro, unos 20 minutos andando. Las instalaciones del camping están bien, con agua caliente en las duchas y papel en el inodoro pero no asientos. Puedes elegir tu parcela, las cuales son grandes. También tiene un área común para sentarse donde pueden ir incluso los perros. Precio con Acsi 23 euros incluida electricidad, sin Acsi 26 euros. Asegúrate de decir que tienes la tarjeta, no la enseñes solo, ya que yo se la di y nos cobraron la tarifa entera y tuvimos que volver para que nos devolvieran dinero. Aquí se nos unieron nuestros amigos Hanna y Stuart con los que disfrutamos de un Sunday Roast de pollo asado, coliflor con queso, brocoli y zanahoria y salsa gravy.

Que ver

Nos fuimos andando los cuatro con Asha, y lo primero que vimos fue la Iglesia de San Etienne, de 1855-1860, la primera iglesia católica construida en Mulhouse después de la reforma y de estilo neogótico.

Seguimos recorriendo la ciudad donde nos encontramos con el árbol de la libertad plantado el 8 de mayo de 1998, el Museo de bellas artes hasta que llegamos al centro histórico de Mulhouse con su antiguo ayuntamiento del siglo XVIII, su «Nouveau Quartier» del siglo XIX, y el Templo de San Etienne. Todo ello se encuentra en una plaza preciosa, la cual vale realmente la pena de ver.

Que comer

Seguimos recorriendo la ciudad y decidimos almorzar en el Restaurante La Maison du Cordon, donde Ben y yo comimos el menú del día que incluía entrada y plato principal por 15 euros, y Hanna y Stuart comieron el menú completo incluido el postre por 17 euros. La entrada consistía en wraps de jamón y queso buenísimos, y el plato principal era tagine de pollo con patatas, aceitunas y una salsa deliciosa! El postre era tiramisú de queso y fresa. Lo recomendamos porque la comida estaba deliciosa, aunque para mi era mucho, me hubiera bastado el plato principal. Por cierto, Francia es genial para viajar con perros ya que puedes comer dentro de los restaurantes con ellos, y nosotros comimos dentro con Asha.

Y los cuatro nos fuimos a Eguisheim, un pueblo medieval catalogado como «Uno de los pueblos más bellos de Francia» desde 2003 y ganó el título de «Pueblo favorito de Francia» en 2013 en un programa de televisión, y el cual podréis ver en el próximo blog!

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