Grecia – Atenas (Es)
Atenas es la capital de Grecia, una poderosa civilización e imperio. La ciudad esta todavía dominada por monumentos del siglo V a.C, incluida la Acrópolis, una ciudadela en la cima de una colina coronada con edificios antiguos como el templo del Partenón con columnas.
Nosotros nos quedamos en un aparcamiento de pago en Piraeus (37.947701, 23.646 lat, long) que está al lado del metro que va al centro de Atenas y a la Acrópolis. El aparcamiento cuesta 20 euros por 24 horas, esta vigilado y cerrado. La encargada María, te da una llave para entrar y salir y te explica perfectamente el metro que tienes que coger y donde bajarte etc. Es majísima. Recomendamos quedaros aquí si queréis visitar Atenas y a la vez visitar la ciudad de Piraeus.
Piraeus es una ciudad portuaria en la región de Attica, a 8 kilómetros al suroeste de Atenas, a lo largo de la costa este del golfo Sarónico. María nos dijo que fuésemos a ver la ciudad ya que ofrece una gran cantidad de actividades culturales, históricas y recreativas. Así que nos fuimos a ver la ciudad, la cual tiene una iglesia ortodoxa bastante impresionante, y una plaza con el teatro y otra iglesia con dos campanarios. En un bar había una pareja con dos loros adiestrados monísimos que posaron para nosotros.
María nos dijo que fuésemos sobre todo a ver los dos puertos de la ciudad, uno de yates de lujo parecido a Puerto Banús en Marbella donde hay una torre del reloj y otro el puerto antiguo con barcos mas pequeños. Los dos puertos están rodeados de bares, tabernas y clubs con música. Con vistas impresionantes a las islas y la ciudad.
El puerto viejo esta lleno de tabernas y bares súper monos con terrazas con vistas al puerto, por lo que decidimos cenar en una de las tabernas. Compartimos una ensalada de cangrejo, buenísima, todo carne de cangrejo con un poco de aceite de oliva y sardinas al espeto que estaban deliciosas!
Y nos volvimos por la noche recorriendo el puerto y viendo las vistas nocturnas.
Al día siguiente temprano por la mañana cogimos el metro directamente a la Acrópolis, la cual es un yacimiento arqueológico que todavía conserva en buen estado importantes edificios como el magnífico Partenón, la entrada de los Propileos, el Teatro de Dioniso, el Odeón de Herodes Ático, el templo de Erecteion y el de Atenea Niké. Estos monumentos construidos desde el 499 a.C. al 429 a.C., y situados en una cima a más de 150 metros de altura, forman sin ninguna duda, uno de los lugares imprescindibles que ver en Grecia. La entrada a la Acrópolis es 20 euros por persona y aunque llegamos a las 9 de la mañana ya había un montón de gente.
Nuestra siguiente visita fue dar un paseo por las estrechas calles del pintoresco barrio de Plaka. Este antiguo barrio, situado a los pies de la Acrópolis, todavía conserva la esencia de la Grecia tradicional con sus edificios históricos, tabernas y terrazas llenas de gente. Recorriendo el barrio llegas a la Antigua Ágora, a la cual le sacamos fotos desde fuera ya que no pagamos para entrar.
Siguiendo la ruta por Adrianou, la calle más antigua de la ciudad llena de tiendas de recuerdos y restaurantes, llegarás a la Plaza Monastiraki, la más bonita de la ciudad. La plaza además de tener un gran ambiente durante todo el día, tiene varios edificios interesantes como la iglesia bizantina de Pantanassa y la mezquita otomana de Tzistarakis además de unas fantásticas vistas a la Acrópolis.
Y después de ver Atenas nos fuimos para el pueblo antiguo de Corinto, lo cual podréis ver en el próximo post!







































































































