Italia – Cesenatico (Es)

Fuimos a Cesenatico, del que nunca habíamos oído hablar, porque vimos que tenía un puerto diseñado por Leonardo da Vinci. Es un pueblo en la costa, pero la playa no nos gustó nada. Lo que nos encantó, es el puerto diseñado por Leonardo da Vinci, el cual es magnífico. Un puerto con veleros, puentes y bares y restaurantes con comida buenísima. El casco antiguo, con sus callejones encantadores, también es muy bonito. Realmente vale la pena visitar este pueblo, nos encantó.

Donde quedarse

Nos quedamos en el área de autocaravanas del pueblo (44.189194, 12.415006 lat, long), a 2 minutos de la playa. Es un área nueva que cuesta 7 euros al día e incluye zona para cargar y descargar aguas grises y negras, agua potable, cubos de basura. un parque infantil y una zona a la sombra con mesas y sillas. El acceso es fácil y la carga y descarga también. Es una zona amplia, bien iluminada y segura. Hay una barrera que se abre cuando llegas y coges un tique, y se paga en la máquina al salir. Solo se puede estar 3 días. El área está enfrente de la playa y tiene una pizzería cerca. Cerca del paseo marítimo, pero el centro y el puerto de Da Vinci están a 40 minutos a pie. Lo recomiendo para visitar este magnífico pueblo.

Que ver

Lo primero que hicimos fue ir a la playa y a ver la estatua de un famoso ciclista italiano. No nos gustó nada la playa, ya que está llena de chiringuitos con parques infantiles, todo muy turístico y para familias, por los que tienes que pasar a la fuerza para ir y venir de la playa.

Al día siguiente, en la moto, nos fuimos a ver el pueblo. El primer sitio donde paramos fue en el paseo marítimo donde hay una noria gigantesca y había gente haciendo pilates. No se puede andar junto a la playa porque, como dije, primero tienes que pasar por los chiringuitos que no son muy bonitos.

Desde allí fuimos y aparcamos en el puerto, que atravesamos a pie hasta llegar al casco antiguo, donde está el mercado de pescado, muy bonito con medusas colgando en la calle.

Luego fuimos a la Plaza de la Conserve, donde en el centro hay una estatua de Garibaldi, a un lado se encuentra la Basílica Catedral de Cesena, que pudimos visitar por dentro.

Luego nos recorrimos el puerto del canal leonardesco. La historia del puerto de Cesenatico nació en torno al puerto del canal, inaugurado a principios del siglo XI para acceder al mar. En 1502, Leonardo da Vinci realizó el relieve por encargo de César Borgia. Hoy en día, el puerto del canal Leonardesco sigue siendo el centro neurálgico de la vida social rodeado de restaurantes. Una parte del puerto está reservada para los veleros tradicionales adriáticos. A nosotros nos encantó, algo completamente distinto a todo lo que hemos visto.

Que comer

La comida típica es marisco, embutidos, pizza y unas brochetas que nos encantaron. Con todos los restaurantes preciosos en el canal decidimos almorzar en uno de ellos. Optamos por el restaurante Mattira, porque tenía el vermut típico, el Aperol Spritz, y Ben quería probarlo. Recomiendo este restaurante, con el vermut te dan unas tapas gratis que prácticamente constituyen una comida completa. Ben pidió su Aperol Spritz y yo, una piña colada que estaba buenísima. De tapas nos pusieron aceitunas, patatas fritas, cacahuetes y un plato con brochetas variadas. Las brochetas son como pizzas, pero con un pan diferente; estaban para chuparse los dedos. Y nos pedimos una pizza de jamón, champiñones y aceitunas para compartir. ¡Nos gustó más la brocheta que la pizza! Comimos muy bien y barato, todo por 25 euros.

Nos despedimos de este pueblo genial y nos fuimos a Fano, el asentamiento romano más grande de la costa adriática, que podréis ver en el próximo blog.

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