Francia – Rochefort-en-Terre (Es)

Rochefort-en-Terre es una comuna del departamento de Morbihan en Bretaña, en el noroeste de Francia. Rochefort-en-Terre está designada como «la pequeña ciudad de carácter» y uno de los pueblos más bonitos de Francia. El castillo medieval de la ciudad fue el hogar del pintor estadounidense Alfred Klots.

Donde quedarse

Nosotros nos quedamos en el área para auto caravanas (47.699699, -2.33364 lat, long), es un aparcamiento enorme y cuesta 5 euros. No tiene servicios aparte de poder vaciar la basura, pero esta justo al lado del centro del pueblo. Nosotros pasamos dos noches muy tranquilas con otras auto caravanas y furgonetas, es muy seguro.

Que ver

Rochefort-en-Terre es un conjunto minúsculo de calles adoquinadas con casas de granito con tejados de pizarra, unas con forma de suntuosos palacetes y otras con talleres de artesanía originales. Es llamado el pueblo de las flores y además de las flores abundan los anticuarios, panaderías, tiendas de productos locales, dulces clásicos, cervezas artesanales, conservas, etc. Y unos cuantos restaurantes.

Lo primero que te encuentras es la Plaza de las Halles donde se encuentra la lonja, y varios edificios peculiares como el Hotel Burban, un palacete del siglo XVII y el Hotel Le Pélican, la actual Oficina de Turismo y el Ayuntamiento por cuya fachada discurre una trepadora preciosa. Mas adelante, llegas a la Plaza du Puits, con su curioso pozo central y su arreglo de flores, es el corazón de la ciudad y para mi lo mas bonito del pueblo.

Santuario de Notre Dame de la Tronchaye del siglo XII y el cual pudimos ver por dentro. En la plaza ante ella hay un pequeño Calvario que refleja la Pasión de Cristo.

Luego pasamos una de las dos grandes puertas de acceso al pueblo y una plaza donde se encuentra la biblioteca hasta llegar a la entrada de la Mansión de Rochefort, antigua residencia del pintor americano Alfred Klots. Lo primero que te encuentras al entrar es el Museo Naia, una galería de arte de la imaginación, con exposiciones increíbles como podrás ver.

Y a traves de otra puerta pasas a la Mansión y sus jardines. La fortaleza original data del siglo XII, aunque ha sufrido varias remodelaciones a lo largo de su historia. De hecho, el toque palaciego actual se debe a su propietario de principios del siglo XX, el artista norteamericano Alfred Klots. En la propiedad hay tambien una capilla y unas vistas de los tejados del pueblo impresionantes.

Dejamos la mansión y nos fuimos a buscar un restaurante para almorzar, había uno en la calle principal pero estaba completamente lleno, por lo que decidimos ir a uno de los restaurantes fuera del pueblo, donde comimos el plato del día, yo elegí merluza con arroz y una salsa de nata y Ben parmentier de pato. Los dos platos buenísimos, por 13 euros cada uno.

Y terminamos nuestra visita dando un paseo donde descubrimos una capilla abandonada.

Y nos fuimos para Nantes una ciudad a orillas del río Loira en la región de la Alta Bretaña, hogar del castillo medieval restaurado de los duques de Bretaña, y que podréis ver en el próximo post!

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