Grecia – Corinto (Es)

Corinto es un antiguo municipio de Corintia, la puerta al Peloponeso si vienes de Atenas, en el centro sur de Grecia. Durante cientos de años, Corinto fue una importante ciudad griega hasta que los romanos la destruyeron en el año 146 a. C., pero un siglo después construyeron una nueva ciudad en su lugar.

Nosotros nos quedamos en un área para auto caravanas llamada Agua de Afrodita (37.9118, 22.878 lat, long) en la antigua ciudad de Corinto, llevada por una familia muy simpática. Tiene todo lo necesario, wifi, una pequeña tienda donde tu coges lo que quieres y dejas el dinero en un cenicero, las duchas y los baños son rústicos pero con buena presión y agua caliente, zona para fregar los platos con agua caliente, y estas a 5 minutos andando del antiguo pueblo de Corinto y sus ruinas. Y se puede vaciar las aguas grises y negras. Todo por 15 euros al día. No se puede encontrar nada mejor.

Nos fuimos en la moto a visitar el antiguo pueblo de Corinto donde se encuentra el yacimiento arqueológico, que apenas tiene una superficie de 0,05 km². Esta zona, no obstante, alberga los restos de algunos de los edificios más importantes de aquellos tiempos como el templo de Apolo que es uno de los templos más antiguos que aún permanecen en pie. Construido en 560 a. C. en estilo dórico, este enorme templo tuvo originalmente 38 columnas, cada una de ellas de 7 m de alto, de las cuales 7 permanecen hoy en día.

Además del templo de Apolo, en el recinto arqueológico se pueden ver los restos de otros lugares de interés. Cerca de la entrada se encuentra la fuente de Glauce, donde la mitología sitúa la trágica muerte de la hija de Creonte, rey de Corinto, tras ser envenenada por Medea. La fuente original podría pertenecer al siglo VI a. C., aunque fue restaurada por completo en el 146 a. C., ya en periodo imperial. Otro de los edificios notables del yacimiento es el templo de Octavia construido en tiempos romanos (siglo I d. C.), siguiendo inicialmente el orden dórico y adaptándose más tarde al estilo corintio.

El pueblo es precioso, con una plaza rodeada de bares y tabernas, y callejones con tiendas vendiendo de todo.

Decidimos almorzar en el restaurante Aigli en la plaza donde la camarera era muy simpática. Compartimos una jarra de vino rosado y un plato de pescadito frito parecido a los boquerones de Málaga que estaba muy bueno, y luego un plato de Gyros que es carne de cerdo (que estaba buenísima) con patatas fritas, pan de pita, tomate y la típica salsa tzatziki. Uno de mis preferidos platos por ahora, ademas de las sardinas que comimos en Pireaus. Nos regalaron picotas de postre y todo por 22 euros!

Después de almorzar nos fuimos a recorrer el resto del pueblo donde vimos su iglesia desde la cual hay unas vistas geniales a las ruinas.

Y nos fuimos a la playa, a Gythio, la ciudad mas grande en la costa este de la Península de Mani en el sur del Peloponeso. Lo cual podréis ver en el próximo post!

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