Croacia – Split (Es)

Split es la segunda ciudad mas grande de Croacia, se encuentra en la costa Oriental del Mar Adriático y se extiende sobre una península central y sus alrededores. Concentra grandes tesoros de la historia en su casco antiguo y te transporta a otra época, puede que por ello se grabasen aquí muchas escenas de Juegos de Tronos.

Nos quedamos en el Camping Stobrec Split (43.5042, 16.5264 lat, long) que gano como el camping de 5 estrellas de Croacia para 2023, incluido en el precio un Spa con gimnasio, sauna y jacuzzi que nosotros al final no probamos, una playa para perros y una playa privada, un restaurante muy chulo, un gimnasio en la playa y todo lo que puedes necesitar. Lo único un poco raro es que para ducharte tenias que poner una pulsera que te daban en un sensor y duraba 7 minutos, y luego tenias que poner la pulsera otra vez, pero el sensor estaba fuera de la ducha. Caro pero con la tarjeta Acsi pagamos 23 euros al día.

Para ir a Split había varios autobuses que se podían coger, a solo 5 minutos del camping y así fue como fuimos a Split. El autobús te deja justo al lado del Paseo Marítimo que esta lleno de puestos de productos típicos, con una gran variedad de terrazas, restaurantes y bares, una de las zonas mas animadas de la ciudad. Y de allí llegamos a la Plaza de la República rodeada por tres lados de edificios renacentistas con fachadas de color rosado y galerías de arcos que fue construida en el siglo XIX.

Luego nos encontramos con la Plaza de la Fruta que se llama así porque las mujeres de los pueblos vecinos venían aquí a vender fruta. En el centro de la plaza se alza una estatua de Marko Marulic el primer escritor en escribir y publicar sus obras en Croata, considerado el padre de la literatura croata.

Debemos mencionar también la Iglesia Marijina al final del Paseo Marítimo, y los impresionantes callejones del casco antiguo que nos llevaron al Palacio de los Ciprianis-Benedetti construido en 1394 de estilo románico.

Y de allí fuimos a lo que llaman la joya de la corona del centro histórico de Split, el Palacio de Diocleciano, el cual en realidad es un complejo monumental que alberga una gran parte del casco antiguo y diferentes monumentos entre los que destacan los sótanos del palacio, la Plaza del Peristilo que es el corazón del palacio y donde puedes ver una esfinge egipcia del siglo XV a.C. y la Catedral de San Domnius que es un edificio octagonal convertido en iglesia en el siglo V, con la torre del campanario añadida en el siglo XIII. La entrada al Palacio es por 4 puertas, siendo las mas llamativas la puerta de bronce, la de plata y la puerta Áurea. Aquí podéis ver la puerta de plata.

Justo por un callejón del Palacio llegas al Templo de Júpiter actual baptisterio de la catedral donde se puede ver otra esfinge que fue decapitada por los cristianos por considerarla un símbolo pagano y junto al templo se encuentra la calle Déjame Pasar, la mas estrecha de Split y donde solo se puede pasar de uno en uno.

Luego nos fuimos callejeando sin rumbo por las callejuelas del casco antiguo que están llenos de tiendas y bares y restaurantes monísimos hasta que nos encontramos con la Iglesia de San Martín, para nosotros uno de los mejores descubrimientos de la ciudad, ya que tienes que subir unas escaleras muy estrechas para llegar a la pequeña iglesia, donde conocimos a la monja que la cuida y que nos contó que es la primera iglesia de Split.

Y de allí nos fuimos a ver la Puerta Áurea que es la entrada principal al palacio y la mas ricamente decorada, donde nos encontramos con unos soldados romanos con los que pose y que Ben tuvo que darles 2 euros para que me soltasen jajaja. Junto a la puerta se encuentra la escultura de Gregorio de Nin un obispo cristiano que lucho por el uso del croata en la liturgia cristiana.

Después de liberarme de los romanos nos fuimos a la Plaza del Pueblo que fue el primer lugar habitado en la ciudad fuera del Palacio y donde se encuentra el antiguo ayuntamiento y el Reloj de 24 horas junto a la Puerta de Bronce.

Y para terminar nos fuimos callejeando donde vimos el Museo de Juego de Tronos a una plaza donde habíamos visto un restaurante muy mono donde ponían coctels, y allí yo me tome un Singapur Sling que estaba buenísimo y donde compartimos un burrito de carne de cerdo como la carrillada, con judías negras, arroz, cebolla y pimientos y una salsa deliciosa. El burrito era enorme y nos costo 10 euros! Y después de almorzar nos volvimos por el casco antiguo y el paseo marítimo a coger el autobús de vuelta al camping.

Y nuestra siguiente parada Dubrovnik en el sur de Croacia y famosa por su casco antiguo rodeado de paredes de piedra masivas terminadas en el Siglo XVI y que podréis ver en el próximo post.

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