Italia – Spotorno (Es)

Nos fuimos a Spotorno, en la provincia de Savona, porque habíamos leído que era un pueblo costero encantador, con playas hermosas y edificios históricos. La verdad es que no nos decepcionó. Nos encantó el centro del pueblo, lleno de callejones con tiendas, bares y restaurantes de lo más monos. La verdad, un pueblo en la playa lleno de carácter.

Donde quedarse

Nos quedamos en el área de autocaravanas del pueblo (44.237202, 8.43445 lat, long), frente a la playa y a 10 minutos a pie del centro. El área cuesta 16 euros al día. Con zona para descargar agua a la derecha de la entrada. Para llenar el tanque de agua potable, hay un grifo con manguera junto a la garita del encargado. El encargado se encuentra en el área de 9am a 7pm. Si llegas más tarde, aparca donde quieras o halla sitio y el encargado, muy amable, te verá por la mañana. El área es muy grande, por lo que es perfecta para autocaravanas de más de 8 metros. Es muy fácil de acceder. Lo mejor es su ubicación, frente a la playa donde hay un chiringuito abierto, a la que cruzas por un pasadizo al lado del área. Además, se puede ir andando al centro del pueblo por un camino que recorre la playa durante kilómetros, con vistas impresionantes. Recomiendo este lugar para visitar este encantador pueblo y pasear junto a los acantilados.

Que ver

Nos fuimos andando hacia el centro del pueblo por el camino junto a la playa. Ese camino te lleva hasta el paseo marítimo del pueblo. En el camino hicimos fotos preciosas de la playa, los espigones con los barcos de pesca y la encantadora isla de Bergeggi.

Llegamos al centro y nos metimos por los callejones, llenos de tiendas, bares y restaurantes que nos encantaron. Compramos pan en una panadería que vendía bollería típica de la zona, parecía muy popular, ya que había cola para entrar.

Luego nos fuimos a ver la Iglesia de la Santísima Anunciación ubicada a lo largo de la calle principal. La fachada principal está decorada con frescos. Nos sorprendió mucho el interior, ya que es bastante impresionante como podéis ver en las fotos.

Terminamos al otro lado del pueblo, pasamos por un parque y volvimos por el paseo marítimo.

Por la tarde nos fuimos a pasear por el camino junto a los acantilados donde se tiene la mejor vista de la isla de Bergeggi.

Al día siguiente nos fuimos a disfrutar de la playa y el chiringuito, donde nos tomamos una cerveza y un vino y nos pusieron tapas gratis. Las tapas se las comió todas Ben, ya que tenían huevos duros, ¡y soy alérgica a los huevos! ¡Carísimo, 16 euros por una cerveza y un vino!

Nuestra siguiente parada es en la Toscana para visitar Pisa, mundialmente conocida por la Torre Inclinada, que podréis ver en el próximo blog.

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