España – Caleta de Vélez (Es)

Finalmente dejamos Marbella el 9 de enero y nos fuimos a La Caleta de Vélez, un pueblo pesquero encantador y muy andaluz, parte de Vélez Málaga, donde nos íbamos a encontrar con nuestros amigos Trudy y Slim, una pareja inglesa que conocimos hace dos años en Francia.

Donde quedarse

Venimos a la Caleta de Vélez porque hay un área para autocaravanas en el puerto (36.748525, -4.065704 lat, long) que cuesta 13,15 euros al día más 1,92 euros de electricidad y tiene baños y duchas. El problema es que llegamos y decía que estaba completo cuando había sitios libres, pero la barrera no se abría. Llamamos al número en la puerta y saltaba una grabación diciendo que dejase un mensaje y me llamarían de vuelta. Nunca me llamaron.

En el camino al área vimos que en una calle enfrente de la playa había una autocaravana y una furgoneta aparcadas, así que nos fuimos allí y aparcamos gratis detrás de la autocaravana. Llamamos a Trudy y Slim y les enviamos la ubicación (36.748967, -4.070365 lat, long) para que aparcaran detrás nuestra, y eso hicieron. No hay servicios, pero hay cubos de basura en la calle y un servicio público en la playa abierto todo el día. La gente que vive en la calle es súper simpática, nos dijeron que no había problema para aparcar ahí y que si necesitábamos algo que lo pidieramos. Encantadores.

Que ver

Como la Caleta es parte de Vélez Málaga, yo me creía que era una barriada de Vélez Málaga y propuse ir andando al casco antiguo. El GPS me daba una ruta andando de una hora y media más o menos; yo me empeñé en que fuésemos andando para hacer ejercicio en vez de ir en bicis y en moto. Después de andar una hora, nos encontramos en una autopista donde ya no podíamos seguir andando, eso después de equivocarnos y tener que dar la vuelta. Echos polvo, decidimos llamar un taxi, pero nadie cogía el teléfono, decidimos volver andando por el camino que habíamos venido otra vez hasta la playa. Cuando volvimos pregunté cómo se llegaba al casco antiguo de Vélez Málaga, me dijeron que era otro pueblo y que había un autobús, que era imposible llegar andando, ni siquiera en bicicleta! Tengo que decir que Trudy, Slim y Ben no estaban muy contentos conmigo aunque nos reímos un montón de la situación.

Que comer

Después de la caminata enorme a ningún sitio, llegamos de vuelta a la playa a la hora del almorzar y nos fuimos directamente a un restaurante a tomar algo y comer. Los camareros se morían de risa cuando les contamos que habíamos intentado ir andando al casco antiguo de Vélez-Málaga, y fueron muy amables con nosotros. Almorzamos en el Bar Restaurante Eclipse el menú del día por 14 euros. Ben de primero pidió el arroz caldoso con conejo, Trudy huevos rellenos con gambas, Slim la ensalada de gambas y yo habas con jamón. Trudy no come pescado ni marisco y los huevos estaban rellenos de atún, por lo que Ben terminó comiéndose todo el atún. De segundo, Ben y Trudy pidieron berenjenas rellenas con patatas fritas, Slim filetes empanados con salsa de champiñones y yo como casi todo llevaba huevo o eran fritos, el camarero me ofreció calamares a la plancha, súper buenos. Terminamos llenos, pero aun así, nos comimos el postre que estaba incluido, Ben un brownie, Slim una tarta de queso, yo un helado y Trudy melón. Realmente recomiendo este restaurante si venís por la zona, ya que los camareros se esforzaron mucho, teniendo en cuenta nuestras alergias, además de que la comida estaba muy buena y el pescado y marisco frescos.

Después de la comilona, Ben y yo nos fuimos a ver el puerto, a pasear por la playa y ver el faro. Slim y Trudy se fueron a echar una siesta.

Al día siguiente por la mañana nos fuimos a ver el mercadillo que nos dijeron la tarde anterior que ponían justo en la calle detrás nuestra. Hay de todo y a muy buen precio, Ben y yo compramos aguacates.

Por la tarde nos despedimos de Trudy y Slim y nos fuimos a la Herradura, en la Costa Tropical de Granada, que destaca por su casco antiguo típico andaluz y su castillo, que podréis ver en el próximo blog.

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