España – Astorga (Es)
Fuimos a Astorga porque cuando yo era pequeña parábamos allí para comprar unos hojaldres con miel y quería que Ben los probase, también porque la ciudad es muy bonita con influencias celtas y romanas en su arquitectura y para probar el cocido maragato, que nos habían dicho que no podíamos dejar el área sin probarlo.
Donde quedarse
Nos quedamos en el área para autocaravanas gratis de la ciudad (42.451522, -6.06567 lat, long) junto a la plaza de toros y un parque. El área tiene para llenar y vaciar aguas grises y negras, agua potable y contenedores de basura. Lo único que no tiene es electricidad. Está a 15 minutos andando del centro y puedes ir por la ciudad o por el parque. Dormimos bien y es muy seguro, la única pega es que el agua para enjuagar el inodoro químico no funcionaba y al lado despegan los helicópteros sanitarios que son bastante ruidosos. Lo recomiendo para visitar esta preciosa ciudad.
Que ver
Nos fuimos andando al centro y llegamos a la Catedral de Santa María declarada monumento nacional en 1931. Entramos a la tienda donde puedes comprar las entradas para visitar la catedral, pero nosotros no entramos por dentro. El edificio gótico se inició en 1471, y está edificado sobre una catedral románica del siglo XI.
Junto a la catedral se encuentra la Iglesia de Santa Marta, que estaba abierta y pudimos verla por dentro. La iglesia es del último periodo barroco cuya construcción finalizó en 1711, el mismo año en que se declaró a Santa Marta patrona de la ciudad.
Bajando la calle, llegas al Palacio Episcopal diseñado por Antonio Gaudí. Fue construido entre 1889 y 1913. Diseñado en estilo modernista catalán, es uno de los tres únicos edificios de Gaudí fuera de Cataluña. Se encuentra en un lateral de una plaza con vistas a la catedral. Para visitarlo hay que pagar, como no queríamos pagar, nos acercamos a la puerta e hicimos las mejores fotos que pudimos.
Nos fuimos callejeando hasta llegar a la plaza del ayuntamiento, con una fuente en el centro y rodeada de bares y restaurantes. El ayuntamiento nos pareció precioso.
Seguimos callejeando y llegamos a una iglesia que pudimos visitar por dentro. Bajando la calle llegas a una zona donde se había descubierto una casa romana antigua donde se podían ver las excavaciones. Nos paseamos por lo alto de las murallas romanas sacando fotos a las vistas y vimos un museo con figuras de la antigua Roma. Nos volvimos por el parque que tiene el nombre de la ciudad en el centro del mismo.
Que comer
Nos dijeron que teníamos que comer el cocido maragato, que es como el cocido madrileño pero al revés. En el cocido madrileño se empieza con la sopa, seguida de la carne y los garbanzos y el repollo. En el cocido maragato se empieza con la carne, seguido de los garbanzos y el repollo, y se termina con la sopa. Nos contaron que se hacía así, porque en la guerra nunca tenían tiempo de comerse la carne, por lo que cambiaron el orden de la comida. Nosotros reservamos en el restaurante La Paloma, nos costó 50 euros todos los platos, incluidos el pan, una botella de vino tinto y otra de vino blanco, el postre y el café. Realmente recomiendo probarlo, aunque a nosotros nos sigue gustando más el cocido madrileño, en el maragato ponen demasiado paprika, demasiados garbanzos y no suficiente repollo y en la carne a mí solo me gustaba el pollo, el lacon y el chorizo, así que Ben se comió casi todo el resto que era orejas, morro y patas del cerdo. Terminamos llenos y no pudimos comer nada más el resto del día.
Al día siguiente nos fuimos a Zamora, conocida como el «museo de arte románico», con más iglesias románicas de toda Europa, ¡Que podréis ver en el próximo blog!









































































